martes, 28 de agosto de 2012

¿Los extraterrestres de Roswell eran niños modificados en laboratorios nazis?




La historia sucedió en 1947, pero todavía hoy siguen los interrogantes y las dudas; La versión más difundida afirma que ese año una nave espacial se estrelló en Roswell, Nuevo México y el gobierno estadounidense encontró cuerpos extraterrestres en el área de la tragedia.


Sin embargo, recientemente la investigadora Annie Jacobsen publicó un libro titulado Área 51: una historia sin censura, en el cual asegura que LOS SUPUESTOS EXTRATERRESTRES ENCONTRADOS EN ROSWELL EN REALIDAD SERÍAN NIÑOS MODIFICADOS POR EL CIENTÍFICO NAZI JOSEF MENGELE, también conocido como “el ángel de la muerte” por sus experimentos horribles con humanos en campos de concentración nazis. Además, Mengele habría hecho el trabajo a pedido del entonces líder soviético Josef Stalin.



Basándose en documentos desclasificados y varias fuentes que habrían trabajado en el Área 51, la base militar que estaría a cargo de las investigaciones extraterrestres pero que el gobierno de Estados Unidos nunca reconoció, Jacobsen asegura que en realidad la nave espacial que chocó en Roswell se trataba de un avión espía soviético manejado en forma remota y tripulado desde el interior por un grupo de niños deformados.


Según Jacobsen, Stalin se habría impresionado con el programa radial “La guerra de los mundos”, de Orson Welles, transmitido en 1938, en el cual se parodiaba una invasión extraterrestre, y se le habría ocurrido la idea de crear un pánico masivo similar al de esa emisión fingiendo una invasión extraterrestre. Con ese objetivo, Stalin habría contratado a Mengele, -que en ese momento estaba escondido en América del Sur luego de haber escapado de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial- para que alterara quirúrgicamente a un grupo de niños y que parecieran extraterrestres. A cambio, le habría prometido un laboratorio de eugenesia.


Una vez hecho esto, los niños deformados habrían sido colocados en una aeronave con forma de platillo volador y controlada de forma remota, que al chocar en el territorio de Nuevo México, habría hecho nacer la leyenda de Roswell.


EL CASO ROSWELL


Desde 1947, el caso Roswell convivió con distintas interpretaciones. El hecho en el que todos coinciden, como decíamos al principio de esta nota, es que un platillo volador se estrelló inexplicablemente en Nuevo México con seres vivos en su interior. Cuando todo ocurrió, la base aérea del ejército de Roswell aseguró que se trataba de un “disco volador”. Pero horas más tarde se retractó e insistió en que se trataba de un globo meteorológico.


Fue en la década de 1970, cuando fueron publicados una serie de libros y documentales que denunciaban las formas de vida extraterrestre que se encontraron en el incidente, cuando todo resurgió. Y hasta hoy, las explicaciones del fenómeno no dejaron de variar y ramificarse.


Jacobsen, que vuelve a resignificar el incidente con su libro Área 51, escribe: “Ellos encontraron los cuerpos junto a la nave que se estrelló. No se trataba de extraterrestres. Ni se les consideraban pilotos. Ellos fueron conejillos de indias humanos. Inusualmente pequeños para ser pilotos, parecían ser niños. Cada uno medía menos de 1.20 metros de altura. Fueron grotescamente deformados, todos eran iguales. Tenían las cabezas inusualmente grandes y con ojos de gran tamaño de forma anormal. Dos de ellos fueron encontrados supuestamente en estado de coma, pero vivos aún“.


Ahora bien, ¿es más fácil creer en un accidente extraterrestre o en un complot soviético en el que además estaba involucrado un científico nazi? La realidad a veces suele ser más fantasiosa que la ficción.


Fuente: lavoz901.com.ar

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